26 octubre, 2015 Actualidad, Mercados Exteriores Begoña Albizu Soriano

Lucha de Titanes por controlar y tener la palabra en el reparto geopolítico de poder de las naciones, … de algunas de las naciones.

En el cierre de acuerdos para el TPP – Tratado de Asociación Transpacífico, cerrado el pasado 5 de Octubre, -aunque pendiente de ratificación por parte de los 12 países firmantes- que agrupa a naciones que en conjunto significan la cuarta parte de intercambios comerciales de bienes y servicios del mundo, China no ha formado parte. La lentitud de la OMC y su falta de operatividad ha impulsado el entendimiento entre bloques de países afines, que así tratan de contrarrestar el creciente peso de algunas economías emergentes, y sobre todo de China.

5 años ha durado la negociación para tratar de reducir barreras al comercio y la inversión, pero que también regula:

  • Términos de propiedad intelectual
  • Normas laborales y medioambientales

….que están levantando voces de rechazo en algunos países, y fundamentalmente en Estados Unidos, donde se escuchan crecientes voces en contra en el seno del mismo Partido Demócrata, aun a pesar de que Obama ha sido uno de los factores de impulso. Posiblemente en un intento de hacer prevalecer una influencia mundial, cuando el peso geopolítico claramente se está desplazando hacia Asia.

Aun así el proceso está inmerso en un marco de incertidumbres respecto a su evolución

, donde se entremezclan los poderes de los gobiernos con los de los mercados, y donde en paralelo Estados Unidos negocia el otro gran megacuerdo, del que poco se oye, el TTIP -Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión, las negociaciones llevadas en secreto para establecer un acuerdo entre la UE y Estados Unidos en lo que ha venido considerarse una nueva ola de liberalización comercial y de barreras.

La inexistencia de debate público, y la forma cerrada de negociación cuyas posibles consecuencias están generando ya el fuerte rechazo y resistencia en algunos países europeos a través de administraciones locales de distinta envergadura, -que no dejan de ser un acto simbólico-, pero creciente. 500 administraciones locales en Francia que abarcan al 54% de la población del país, 228 zonas “libres de TTIP” en Alemania, incluyendo ciudades como Colonia, Leipzig y Munich, 260 municipios en Austria, 82 en Bélgica incluida Bruselas, 21 ciudades en Reino Unido, …

¿No será hora de estimar la repercusión e impacto que para nuestra débil economía podría tener la puesta en marcha de un acuerdo de ese calibre?

Si la competencia global sufre esos profundos cambios como consecuencia de los grandes desplazamientos por cuestiones geopolíticas y por la aparición de nuevas naciones hegemónicas,

¿cómo contrarrestar y cómo podemos prepararnos para hacerles frente? Estamos en una carrera sin fondo…