22 octubre, 2014 Innovación, Internacionalización Begoña Albizu Soriano

Con frecuencia, leemos llamativos titulares de éxitos en recaudación en tiempos récord para la puesta en marcha de iniciativas de negocios en los más variados campos:

  • Empresas que desean capitalizarse
  • Empresas que inician una actividad productiva,
  • Empresas  creativas en proyectos culturales, música, ediciones…

Convocadas a través de plataformas on line, ponen en contacto a profesionales y empresas necesitadas de liquidez para sus proyectos, con particulares dispuestos a la financiación de proyectos. En ocasiones, las cantidades financiadas, implican una participación muy pequeña individualmente -puede ser de tan sólo 10€, según modelos-, pero que son apoyadas por un número importante de participantes.

De esta forma el crowfunding se convierte en el esfuerzo conjunto de apoyo financiero ofrecido por un número elevado de inversores.

El acceso a la financiación es una barrera fundamental para la industria o negocios de nueva creación que deben hacer frente a diversos retos para obtener la inversión necesaria, como:

  • La dificultad  para desarrollar y presentar el plan de negocio de forma convincente.
  • La obtención de confianza en su modelo de negocio.

También tiene lugar para las empresas establecidas, que desde la irrupción de la crisis financiera, han estado ahogadas por la falta de crédito de la banca tradicional.

Las ventajas del crowfunding son amplísimas.

  • Elimina intermediarios.,
  • Aumenta el poder de decisión de la comunidad,  que es la que decide apoyar un determinado proyecto.
  • Reduce el poder de dar su aprobación previa que puedan ejercer distribuidores, editores etc.,  en temas culturales,
  • Incluso puede procederse a determinar tiradas etc.,  lanzándose éstas con los gastos pagados.
  • Es una fuente para empresas que deciden capitalizarse de esta forma, si bien la cantidad provista por el financiador depende mucho del proyecto y del modelo, y está limitado en volumen para donaciones y puede ser más  importante para modelos de inversión.

Pero en definitiva, nos encontramos ante la banca sin bancos o la economía colaborativa, que puede resultar una interesante opción para empresas born global,que ya nacen con una perspectiva internacionalizadora, aunque con escasos recursos, y que tienen que  hacer frente a variados retos para su lanzamiento y puesta en marcha.

 

Y puede ser una solución para empresas establecidas y que tienen excelentes ideas para poner en marcha en el exterior y que necesiten esta financiación optando por cualquiera de los modelos establecidos, de recompensa, donación, préstamo o inversión. La crisis del 2008 ha servido para generar este fenómeno y  creemos que un volumen de financiación que el Banco Mundial sitúa en los 50.000 Millones de euros dentro de diez años  y que tiene un crecimiento exponencial, tanto en fondos como en plataformas, debe tenerse en cuenta también para los proyectos que miran hacia el exterior.