23 junio, 2015 Actualidad Jesús Albizu

Todo parece indicarlo así…..

Los informes y los análisis disponibles, entre ellos el Confidence Index Report 2015 publicado por AT Kearney, así lo muestran.

De hecho, en el ranking de países considerados como mejores destinos o mercados para invertir, de los 20 primeros países 10 de ellos son europeos, lo que supone un cambio importante respecto a años anteriores.

Parece claro que la percepción de los riesgos, acrecentados e impulsados, especialmente, por la globalización y amplificados por la complejidad geopolítica actual, hacen que los decisores de inversiones busquen mares más tranquilos para sus posicionamientos de nuevos negocios y adquisiciones.

Parece claro que existe una disminución de interés en aquellos mercados nuevos, o mercados frontera, ante la percepción de que la complejidad y el riesgo pueden difícilmente facilitar una decisión ya de por sí compleja

De hecho, y salvo el caso de China, los demás países denominados emergentes han reducido fuertemente su posicionamiento como destino de inversión. La inestabilidad, las divergencias de funcionamiento suponen riesgos acrecentados a ser tenidos en cuenta

Esto también parece querer decir que pierde importancia relativa la localización geográfica como motor de decisión, mientras que aparecen otras motivaciones con mucha mayor fuerza entre las que posiblemente destaque la búsqueda de potenciación de nuevas tecnologías, especialmente, las disruptivas que son aquellas que, en definitiva, puede suponer saltos cualitativos en el desarrollo tecnológico

¿Cuáles son los factores que son tenidos en cuenta por los decisores inversionistas a la hora de evaluar el potencial de un país como marco para el desarrollo de inversiones?

Básicamente son los siguientes.

  • Tamaño del mercado local
  • Transparencia del Gobierno y ausencia de corrupción
  • Nivel de impuestos y tasas
  • Entorno de seguridad
  • Costo promedio del personal
  • Eficacia legal y regulatoria
  • Incentivos públicos a la inversión
  • Nivel de cualificación y preparación del personal
  • Facilidad de movimientos financieros internacionales
  • Disponibilidad de financiación en el país

En el informe citado al principio, España ocupa el puesto número 17 en el mundo, lo que supone un cambio de tendencia respecto a los años anteriores, sin embargo, cabe decir, a la luz de los factores anteriormente mencionados, que la posición de España podría ser todavía mucho mejor si no es por la evaluación negativa (y bien merecida!!) en alguno de ellos.