16 julio, 2014 Mercados Exteriores Jesús Albizu

Desaceleración del crecimiento economía. Esta es la consecuencia directa de la época turbulenta que, desde el 2008, ha vivido la economía mundial, y que afecta no sólo a los países con economías emergentes, sino también a aquellos que cuya posición y crecimiento en el panorama internacional estaba considerado como estable y maduro.

Según explican los expertos, durante el inicio de esta desaceleración, veníamos suponiendo un equilibrio de fuerzas económicas en la que cada uno de los países estaba situado en un lugar relativamente estático. Sin embargo, la realidad de la economía ya no es como era, y los diferentes mercados-países han alterado muy fuertemente su posición relativa, produciéndose fuertes variaciones en función de la afectación de la crisis, su capacidad de crecimiento de su economía interna, su posición competitiva, las ventajas económicas disponibles y los recursos naturales presentes y futuros de los que dispone .

En este sentido, los economistas señalan que, desde la óptica de una empresa exportadora pequeña o mediana, dicha desaceleración del crecimiento económico altera sus planes de futuro de una manera “compleja y confusa”. Asimismo, apuntan que, la estrategia a desarrollar exige “más que una planificación estratégica cuidada, un planteamiento de reacción estratégica rápida, acompañada en algunas empresas en determinados sistemas que suponen una cierta forma de anticipación ante pequeños sensores que motivan e impulsan el cambio”.

“Todo ello nos obliga a reconsiderar los mercados”, matizan. “La clave está en medir los países de forma individual, relativamente diferente a la tradicional”.

El tipo de estrategia a desarrollar cuando los mercados dejan de ser estables es determinante a la hora de diseñar una nueva estrategia de crecimiento económico. Para esto, los expertos recomiendan una nueva clasificación para decidir el camino a seguir. “Una convención útil para ello es dividir entre mercados estratégicos y mercados de oportunidad, considerando que los primeros son aquellos que pueden tener un período de relativa estabilidad crecimiento o carencia de sobresaltos durante un periodo entre 5 y 7 años. Por otro lado, los mercados de oportunidad son aquellos en los que se pueden plantear acciones de mercado, pero siempre con una tasa de riesgo y de rentabilidad más elevados y donde la permanencia de posicionamiento no deba ser el elemento básico de la decisión empresarial”, explican.

Sin embargo, alertan que el posicionamiento es cambiante. “Lo importante de este cambio es comenzar a considerar que las empresas de un determinado tamaño tienen que redefinir sus actuaciones y tomar la decisión sobre qué mercados deben considerarse estratégicos y cuales estrictamente operativos, basándose en las expectativas y simulaciones de cómo puede ser el futuro comportamiento del mercado más que en el historial previo del mismo”.

En este sentido, recuerdan que, históricamente, rapidez de reacción y  toma de decisiones inequívocas han sido siempre armas fundamentales del éxito empresarial.

Los expertos concluyen que, una empresa exportadora que toma la decisión sobre un mercado y lo considere estratégico, debe pensar que no tiene tiempo para perder y que, en consecuencia, debe ponerse en situación operativa en el mercado de forma estable y de forma suficiente en un espacio de tiempo razonablemente corto. Para ello, posiblemente las posiciones de implantación, y más especialmente, aquellas que suponen el trabajo conjunto en colaboración con una empresa local, bien en forma de contrato, bien en forma de joint-venture puede ser una forma interesante de reducir el tiempo y el riesgo, siempre que la búsqueda del socio de proyecto esté bien apoyada y asesorada por técnicos conocedores del país y del entorno.

De igual modo, señalan que, para los mercados de oportunidad, es imprescindible disponer de información, operar con rapidez y con prudencia pero sabiendo que la toma de decisiones será siempre arriesgada, por lo que la captura de la información adecuada para poder tomar la decisión será fundamental para garantizar el éxito de la entrada comercial.