12 enero, 2016 Formación de Internacionalización, Inteligencia Competitiva Begoña albizu Soriano

La CII-Corporación Interamericana de Inversiones centrará la oferta de todos los productos y servicios para el sector privado,… tendencia en aumento en todos los organismos de desarrollo

Tras meses de puesta en marcha y reorganización, finalmente se ha consolidado, y a partir de Enero de 2016 la CII ofrecerá a través de su entidad todos los productos y servicios que antes se ofrecían con el sector privado y empresas de propiedad del estado desde distintas áreas del Grupo BID. De esta forma quieren impulsar el desarrollo económico a través de la movilización de recursos del sector privado como un vehículo esencial para la reducción de la pobreza y el avance hacia una mayor inclusión, otorgándole un papel decisivo en el desarrollo y el crecimiento económico de su área de intervención.

La CII se dedica a promocionar el desarrollo del sector privado en América Latina y el Caribe, con especial atención a la PYME, ofreciendo a las empresas financiación en forma de inversiones de capital, préstamos y garantías, así como asistencia técnica y servicios de asesoramiento y de conocimiento innovadores, y se ha propuesto un objetivo de movilización de US$34.000 millones para financiar proyectos con el sector privado y con entidades públicas en América Latina en los próximos diez años. Incluso espera movilizar más.

Esta iniciativa, decidida ya en marzo en las Juntas de Gobernadores de estos organismos y ahora ya consolidada, junta la actividad del sector privado en una ventanilla privada única, para proyectos sin garantía soberana, técnicamente viables, económicamente rentables que provoquen beneficios a la economía local y cumplan con estándares de sostenibilidad ambiental y social.

La Unión Europea, a través de Europeaid sigue la misma tendencia y quiere impulsar la participación de la actividad privada, y en su programa 2014-2020 para cooperación regional coloca su foco en los sectores básicos pero incidiendo en la co-participación de los beneficiarios y en la tracción de inversión con origen privado, con figuras de capital riesgo e instrumentos de riesgo compartido, y con atención a las PYMES como elemento clave para el crecimiento económico, con un aumento de empleos dignos, ampliación del número de empleados, disminución de la pobreza y aumento de la clase media.

Conseguir este cambio entre los actores que participan no es fácil. Los gobiernos por si mismos encuentran grandes dificultades para poder generar un sector público con espíritu empresarial, que resulta necesario para involucrar e interesar al sector privado,

pero la tendencia es imparable, y los organismos que disponen de fondos ya están tomando sus decisiones …

Se avecina un interesante y profundo cambio. De momento ya se está trabajando en uno de los mayores retos como la creación de un marco regulatorio para el sector privado.