28 julio, 2015 Actualidad, Inteligencia Competitiva Begoña Albizu

El anuncio de acuerdo para el levantamiento de las sanciones de embargo a Irán traerán consecuencias importantes en el campo de la geopolítica, pero también previsiblemente en el campo económico.

¿Supondrá esto una nueva bajada en el precio del petróleo?

Tras doce años de negociaciones, el pasado día 14 julio se ha anunciado con un importante despliegue de declaraciones el anuncio de acuerdo en las negociación entre el grupo P5+1 (EEUU, China, Rusia, Gran Bretaña, Francia más Alemania) con la República Islámica de Irán para el desmantelamiento del programa nuclear de dicho país a cambio del levantamiento del embargo económico con una hoja de ruta con la Agencia Internacional de la Energía Atómica, que traerá consecuencias en el mapa global geopolítico en los próximos años, a medida que dicho plan vaya implementándose por las fases previstas, y si finalmente queda ratificado por el Congreso de Estados Unidos en los próximos 60 días.

Las turbulencias financieras internas europeas de estas semanas inundan las páginas y órganos mediáticos, pero esto no debe oscurecer la importantísima noticia- por sus efectos e intereses políticos de gran envergadura, importantes actores implicados, así como por sus esperables efectos económicos- de esta semana: el acuerdo alcanzado con Irán sobre su programa nuclear y las contrapartidas acordadas, que afectan al levantamiento de las sanciones económicas, que han ejercido un destructivo impacto sobre la economía iraní que han conducido a una contracción que los expertos sitúan por encima de un 20%, con una elevadísima depreciación del real iraní y un creciente mercado especulativo que afecta entre otros a los productos de alimentación.

La venta de petróleo genera un 80% de la economía iraní, por lo que era de esperar que el objetivo de este Gobierno recayera, en una gran medida, en la consecución del levantamiento del embargo petrolero, que ha tenido efectos devastadores en el nivel de vida de la población y en el desarrollo de proyectos sobre grandes reservas de crudo ya descubiertas.

Su puesta en marcha previsible aumentaría la producción de crudo del ya segundo país productor del mundo por volumen.

Por otro lado se estiman en 30 millones de barriles de crudo iraní que están almacenados y cargados en superpetroleros para ser suministrados al exterior en cuanto las medidas sean en firme y quede levantado el embargo petrolero.

Los actores en el mundo petrolero también han variado en esta última época, ya que se han incorporado grandes petroleras chinas y de otros países emergentes con tecnología suficiente para ayudar en esta tarea, además de las empresas occidentales que salieron de allí en su día y que volverían de nuevo a trabajar con la empresa nacional de crudo, tras la intención que ha manifestado el Gobierno Iraní de recuperar las producciones perdidas e invitar a las empresas que fueron expulsadas.

El acuerdo primero debe ser firmado y ratificado, y el ritmo y orden del levantamiento de sanciones deberá irse implementando, pero lo que resulta esperable será el incremento significativo de las ventas del petróleo iraní. La incidencia en el precio del petróleo aportado por las reservas introducidas en el mercado incrementará la sobreoferta disponible afectando los precios a la baja.

El tablero político ha hecho y sigue haciendo su juego en este campo

Por un lado, con un gobierno Obama comprometido con una política exterior que converge en intereses con el gobierno iraní en cuanto a la lucha contra el Estado Islámico, frente a un posible futuro gobierno republicano, y unas declaraciones desde Israel que no únicamente desconfía, sino que torpedea el acuerdo que aplaude una buena parte del mundo, y que viene a complicar las ya tocadas relaciones entre ambos gobiernos y que se suma a las críticas que este último recibe por la agresividad retórica de sus dirigentes e internacionalmente ilegales asentamientos en Cisjordania.

Y.. ¿qué efectos podemos esperar en Europa?

En primer lugar, podemos esperar que el precio del petróleo seguirá bajo y posiblemente con alguna bajada, y a la vez con un cierto reequilibrio geopolítico en Oriente Medio desequilibrado últimamente por el avance del Estado Islámico.

En principio, no son malas perspectivas, pero de nuevo, las piezas se acabarán moviendo en el tablero estadounidense, que debe ratificar el acuerdo en el Congreso, con un gran peso de la opinión israelí entre los congresistas que deben aprobarlo.

Esperemos a verlo…