16 mayo, 2016 Actualidad, Inteligencia Competitiva, Internacionalización, Mercados Exteriores Rodrigo Saldaña

Desde hace más de 50 años se ha observado un proceso de liberalización del comercio internacional como consecuencia, entre otros factores, del intenso proceso de globalización que da forma al entorno empresarial moderno.

El incremento de la liberalización económica, vía acuerdos comerciales intrarregionales principalmente, ha provocado una reducción o eliminación drástica de las barreras arancelarias. Sin embargo, como contraposición a este proceso, se ha vivido otro en la última década por el que ha aumentado el número de medidas no arancelarias.

Estas medidas representan un obstáculo serio al comercio internacional, y deben ser tratadas con detenimiento por las empresas exportadoras. La necesidad de cumplimiento de cada vez más requerimientos técnicos, de calidad, sanitarios, medioambientales, de gestión de mano de obra, etc. por parte de las empresas representa un sobrecoste importante.

Entre las certificaciones que las empresas exportadoras frecuentemente asumen, los relativos a la sostenibilidad de la producción son los que han experimentado un mayor crecimiento. Y es que según un informe publicado por Intracen en el año 2015 (The State of Sustainable Markets: Statistics and Emerging Trends), el cultivo y comercio de productos agroalimentarios con certificación o verificación de sostenibilidad ha aumentado de manera significativa.

 

En el informe de Intracen se refleja el incremento de las áreas de cultivo compatibles con los certificaciones

 

Esto indica que la demanda y, sobre todo, las grandes cadenas de distribución están modificando los modelos agrícolas y la manera de cultivar. Rainforest Alliance, una iniciativa de etiquetado sostenible, ha visto crecer significativamente su área de producción.

 

Como última consecuencia, la adaptación de las empresas exportadoras se hace recomendable

 

Ahora bien, esta nueva tendencia no ha de ser vista como una amenaza para las pymes exportadoras sino como una oportunidad.

No obstante, las pymes han manifestado ante numerosos foros su ansiedad por la complejidad (algunas certificaciones aplican a numerosos productos o servicios, y países, mientras que otros pueden centrarse en un sólo producto y determinados países) y la falta de información práctica sobre qué certificaciones se adaptan mejor a sus necesidades (algunas iniciativas se centran en los resultados, mientras que otros en torno al medio ambiente, asuntos sociales, la viabilidad económica, ética empresarial y la gestión de la calidad).

Por último, no hay que olvidar que los estándares no son desarrollados por la misma entidad ya que algunos surgen de iniciativas públicas y otros del sector privado (GlobalG.A.P o British Retailer Consortium) o de consorcios público- privados.

El Centro de comercio Internacional (INTRACEN) es de los organismos internacionales que mayor apuesta han hecho para servir de ayuda a las pymes exportadoras para sortear las barreras comerciales. Entre las herramientas accesibles en el ámbito de las certificaciones privadas destacamos las siguientes:

  • Standard Map: base de datos online que abarca las normas “voluntarias” o privadas: desarrolladas por entidades no gubernamentales que son aplicables en más de 180 países y cubren más de 60 sectores y grupos de productos. Permite comparar los requisitos particulares, alcance y cobertura, modelos de gobierno y certificación , mecanismos de verificación… Acaban de contabilizar en 2015 los 200 estándares analizados.
  • SustainabilityXchange. Plataforma para el desarrollo de la cadena de suministro sostenible.

¡Estamos seguros que estas herramientas serán de su interés por la claridad que aportan al ámbito de las certificaciones!