28 julio, 2014 Actualidad

Mayor peso en el mapa de la economía mundial. Estas son las reinvindicaciones que el grupo formado por los cinco países emergentes Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS)  reclaman ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este “descontento” ha sido ocasionado por la lentitud en la reforma de las estructuras  financieras internacionales – Banco Mundial y FMI – que no  han asignado un “mayor peso y representatividad”  a las economías emergentes.

En este sentido, los BRICS han apostado por crear una alternativa que les permita reivindicar el papel que les corresponde en la economía mundial,  que, según afirman los expertos, representa la cuarta parte del PIB y el 40 por ciento de la población del mundo.

Durante la cumbre celebrada en Fortaleza (Brasil), y tras dos años de negociaciones internas, no carentes de discrepancias para contrarrestar el creciente deseo hegemónico de China dentro del  grupo, los  presidentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, han cerrado un acuerdo para crear un contrapeso al dominio de occidente, y con gran simbolismo geopolítico.

Así, los BRICS han creado el New DEVELOPMENT Bank -Nuevo Banco de Desarrollo,  con una dotación de 50.000 millones de dólares de capital, y una ampliación aprobada hasta los 100.000 millones de dólares, con el objetivo de obtener una mayor presencia dentro de la economía internacional y dar respuesta a través de  financiación  conjunta sobre todo a las crecientes necesidades del grupo en proyectos de infraestructura, y asumir una mayor responsabilidad global. La contribución ha sido a partes iguales entre los cinco, para disipar dichos deseos hegemónicos.

Para demostrar su fortaleza económica y evitar problemas ligados a la falta de liquidez a corto plazo, han creado también el Acuerdo de Reservas de Contingencia-CRA, dotado con 100.000 millones de dólares, con el que se pretende ayudar a los países del grupo en el caso de crisis cambiarias o de liquidez  y de repentinas fugas de capitales. Éste fondo si refleja la situación de los diferentes  niveles de reservas de cada país, ya que  China aporta el 41 por ciento, Rusia, Brasil e India cada uno un 18 por ciento, y Sudáfrica el 5 por ciento.

Los expertos apuntan que, el bloque económico de los BRICS, no es homogéneo, comenzando por el tamaño de cada una de estas economías, ya que el tamaño del PIB de China supera con creces la suma de los otros países juntos. Otro factor importante son las diferencias ideológicas presentes en la eterna discusión sobre el crecimiento económico y la necesaria evolución democrática de los países, ya que hay gobiernos de corte democrático y otros autoritarios. Sin embargo, aún a pesar de estas mejoras,  siguen manteniendo numerosos problemas y desafíos como los elevados niveles de corrupción y de desigualdad económica interna. Ante las crecientes demandas de mejoras por parte de la clase media y el riesgo de pérdida de competitividad mundial, plantean como reto el logro de un crecimiento económico sólido, sin perder la estabilidad política.

De todas formas sus ritmos de crecimiento no son los de años anteriores, y grandes nubarrones se ciernen sobre cada uno de ellos, además, además de ser  el año actual electoral para tres de ellos. Brasil amenaza ya con un panorama de estancamiento y de destape de la burbuja inmobiliaria, al igual que China, Sudáfrica sufre las protestas mineras, Rusia debe hacer frente a sus problemas derivados de la crisis  de Ucrania, y finalmente India estrena nuevo Gobierno,  que ha generado expectativas,  pero todavía no realidades.

En definitiva, aún con ciertas incógnitas, los BRICS han decidido dar un paso y reivindicar su papel en el mundo, además de hacer frente a un elemento de enorme importancia para asegurar el desarrollo basado en  las infraestructuras, no asegurado a través de las estructuras financieras internacionales, y clave para fortalecer sus expectativas de crecimiento económico. Tan solo para Sudáfrica se estiman una necesidades de 200.000 millones de dólares en las próximas décadas.

En cuanto a su estructura, la cabeza del Consejo de Gobernadores estará designado por Rusia, y la del Consejo de Directores por Brasil, la sede del Banco  en Shangai y la oficina regional será rotativa comenzando por Sudáfrica. India llevará el primer turno de Presidencia.  Y estará abierto a más incorporaciones, y a captar como miembros a países en situaciones similares, en los que Turquía o México se perfilan como candidatos.

Los expertos concluyen que, aunque haya costado arrancar, ahora queda lo más difícil, como es funcionar con  consenso dentro del grupo y con equilibrio entre las partes,  haciendo frente a los problemas que cada uno arrastra, mientras se va perfilando un nuevo orden económico mundial,  en el que los países emergentes reclaman su puesto.