25 noviembre, 2014 Actualidad, Exportación de Servicios, Mercados Exteriores Jesús Albizu Soriano

Tradicionalmente se venía considerando que un aumento del comercio internacional (por ejemplo en las cifras de exportación) era un síntoma de mejora de la economía y un posible aumento en la riqueza de un país. Hoy no es necesariamente así. Pueden tratarse de cifras de ilusionista que engañen al auditorio en la dirección deseada por algunos políticos. O simplemente, no llevan a conclusiones completamente equivocadas

La fragmentación internacional de la producción como corolario de la globalización económica, ya de por sí, hace difícil aplicar el criterio del origen de una mercancía si adicionamos, además, algunos elementos que están en profunda evolución, como pueden ser el comercio interempresa (en diferentes países), el de la exportación e importación de productos intermedios, fruto de las técnicas de subcontratación y outsourcing internacional no tendremos menos que comenzar a establecer un marco de precaución respecto a las estadísticas tradicionales haciéndonos dudar de su validez para tomar decisiones y establecer criterios de decisión.

Quizás la frase que mejor describa la situación actual en el orden de las estadísticas de comercio internacional es la que hace ya bastantes años decía Hubert Escaith , “What you see is not what you get”,  dándonos reflexiones interesantes sobre la medición de exportaciones tanto en productos como servicios.

El desarrollo de las cadenas de valor global, y su correspondiente fragmentación productiva ha desplazado buena parte de la producción de los países industrializados a las economías emergentes quienes por tanto, producen así productos intermedios que se incorporan al producto acabado para ser de nuevo exportado. En definitiva, una doble contabilización. Todo ello nos lleva a entender que el sistema de valoración tradicional basado en los registros de aduanas puede distorsionar la relevancia de los flujos intermedios. La diferencia entre el valor agregado de exportación y cifras de exportación total, que es lo que se denomina el ratio VAX, ha disminuido en no menos de 10 puntos en el periodo 1995- 2010

Si quisiéramos mencionar aquellos aspectos que influyen en crear esta “ilusión de realidad” podríamos mencionar no menos de cuatro:

  •       Operaciones de productos intermedios (fragmentación productiva). Esto incluye operativas especiales como las maquilas, o las operaciones hechas en zonas EPZ (Export Processing zones)
  •       Operaciones inter-firma típicas de las multinacionales (offshoring cautivo). La distribución de trabajo en el marco de la empresa multinacional entre sus diferentes filiales puede hacer que fácilmente se aumente el número de movimientos y el importe de las transacciones intermedias entre los países en los que las filiales productivas estén situadas
  •         Precios de transferencia, especialmente en multinacionales, ya que, en función de consideraciones fiscales, el valor de lo exportado puede fluctuar por razones e intereses financieros de las empresas participantes
  •       El fluctuante concepto del “origen del producto”, intentando entender cuál es el momento de partida de un producto antes del cual se decide que las aportaciones son, en términos de subcontratación, y a partir de las cuales estamos hablando de un acabado o de un complemento

Si a ello añadimos el carácter elusivo de los servicios a la hora de ser contabilizados y medidos y que, sin embargo, cada vez más suponen una aportación en la creación de valor de los bienes exportados, podemos tener la seguridad de que tenemos un problema de no fácil resolución

Todo ello nos lleva a reforzar la idea de que cualquier análisis económico que quiera obtenerse sobre el comercio exterior no puede basarse en las cifras de negocio bruto de exportaciones, sino en la cifra de valor añadido valor agregado de las exportaciones, es decir, deduciendo de la cifra de exportación los ingredientes que hubieran sido necesarios para su producción., Y todo ello más cercano a la estimación de tareas y actividades y menos a la producción física de los bienes

Este problema es especialmente visible cuando en los análisis recientes sobre la cadena de valor global (GVCs) se quiere establecer un análisis de los beneficios de cada uno de los países que intervienen en dicha cadena y ello es labor imposible desde los sistemas tradicionales.

Es por ello que la teoría económica está trabajando cada vez más el potencial de las tablas input-output elaboradas por la Organización Mundial de Comercio y la OCDE en la que se corrigen las estadísticas brutas de Comercio Exterior y se sustituyen por el contenido de valor añadido de sus exportaciones midiendo así el valor agregado doméstico que crea el comercio exterior.

En cualquier caso, la transición del sistema tradicional a un sistema nuevo no es sencilla ni universalmente admitida. De momento lo que nos vale es la prudencia a la hora de valorar y decidir