30 mayo, 2014 Expatriados

¿Sabe usted que muchos de los fracasos relacionados con la expatriación se deben a motivos de adaptación y familiares?

Muchos profesionales están actualmente trabajando fuera de sus países de origen por un periodo de tiempo de varios años.

Trabajar en otros países tiene una clara atracción en cuanto a posibilidades de nuevas vivencias profesionales y personales que enriquecen y suponen retos interesantes, pero tiene también un carácter de adaptación que, dependiendo de la persona y sus circunstancias personales, del país destino y su situación concreta, puede resultar un camino de rosas…o de espinas!

Lógicamente, a la hora de seleccionar por parte de empresa a la persona que destinen a otro país para implementar o poner en marcha acciones o políticas que quieran se definan en dichos países, se tiene muy en cuenta el propio carácter de estas personas…de poco serviría un excelente profesional al que no se le vea una minima capacidad de adaptación!

Los mayores quebraderos de cabeza vienen causados por los problemas de adaptación a las costumbres de los países, la sensación de desprotección de los profesiones por parte de las empresas una vez en el país destino, la desconexión con la matriz, la falta de planificación de las carreras profesiones tras la repatriación, la falta de valoración posterior de la experiencia adquirida en el extranjero, y en muchos casos, la perdida de rango profesional.

En el estudio “Políticas de expatriación en el contexto económico actual: visión de las empresas” presentado por Ernst &Young Abogados y el IESE Business School, ya se indica que a la hora de encontrar el mejor candidato, los resultados del estudio muestran que las empresas buscan profesionales “con una trayectoria brillante, que demuestren flexibilidad, proactividad y capacidad de adaptación a entornos complejos, dejando los conocimientos técnicos del candidato en cuarto lugar

Lo que también se ha podido constatar en varios estudios es que muchos fracasos de la expatriación se deben sobre todo a problemas de adaptación al nuevo entorno, pero no solo del profesional trasladado sino tambien, y en una gran medida, de la familia que se traslada.

Así pues, el éxito o fracaso en este tipo de aventuras dependerá de la capacidad de dar respuesta a posibles problemas de indole familiar, profesional y económico, que se puedan encontrar.

Choques culturales, formación en idiomas, busqueda de vivienda y colegios, parón en la carrera profesional del conyuge, compañía, amistades, etc. pueden convertirse (y de hecho así suele ser) en autenticas dificultades que no todos logran superar y que, de no resolverse, suponen el abandono y regreso al país de origen antes de lo previsto, lo cual no es buena solución ni para la empresa ni para el profesional.