4 noviembre, 2015 Actualidad, Inteligencia Competitiva, Internacionalización, Nuevas Formas Empresariales Jesús Albizu

El último informe del Banco Mundial sobre perspectivas económicas globales avisa de que las economías emergentes están dejando de crecer al ritmo anterior y lo están haciendo de forma más lenta. Esto puede tener un impacto negativo para los países desarrollados ya que aunque ahora están volviendo a empezar a crecer, se pueden estar quedando sin mercados compradores.

El mundo sigue cambiando …

Al final del siglo XX las economías emergentes representaban un 32% del PIB, después de la recesión originada 2007-2008 suponen un 53% de crecimiento global.

La transición hacia una nueva economía se acelera con los tipos más altos de interés que está promoviendo la Reserva Federal de Estados Unidos ya que encarecerá los créditos a los países en vías de desarrollo y dificultarán la llegada de capitales a ellos. Por otro lado el precio más bajo del petróleo y de las materias primas en general también influye.

BRICS

Si hablamos de los BRICS y exceptuando India que sigue creciendo casi el 8%, el resto tiene dificultades. Rusia agudiza su recesión. Brasil se contrae y China con un crecimiento más bajo que es insuficiente para promover el crecimiento de los demás países.

Podría darse incluso la posibilidad de una recesión global empujada por los países emergentes y no, como últimamente, por los países ricos.

La reducción de la demanda de China genera un problema para muchos países por su descenso de demanda de materias primas, ya que no necesariamente estos han aprovechado las condiciones del pasado en cuanto a la rentabilidad ocasionada por precios excesivos o al menos superiores al promedio.

Podemos utilizar la definición del Fondo Monetario Internacional en la que la globalización es considerada como la interdependencia económica creciente entre el conjunto de los países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, y la difusión acelerada y generalizada de la tecnología.

Hay elementos a tener en cuenta:

  • La interdependencia, ya que teniendo en cuenta que no son entre actores simétricos pueden estar ocultando procesos de dominación y apropiación
  • La manifestación del fenómeno sin tener en cuenta los factores políticos y económicos que lo impulsan , que pueden ser las empresas multinacionales determinados gobiernos y algunos organismos e instituciones supranacionales, pero no todos.

Nuevos procesos productivos

Se reacomodan así nuevos procesos productivos distributivos y de consumo, des localizados geográficamente con una expansión y un uso intensivo de la tecnología. Lo que se exporta hoy en día no es sólo los productos manufacturados sino también el capital y los beneficios.

Este fenómeno nunca ha sido concebido como un modelo de desarrollo económico sino como un marco regulatorio de las relaciones económicas internacionales entre los países. No se prescinde del Estado que tiene un papel pero no son los Estados-Nación los principales actores . El mercado se constituye en el centro de la actividad económica y se acepta la existencia de fuerzas auto regulatorias que deben proveer de la armonía de los intereses de todos.

La pérdida del posicionamiento del Estado-nación para sobrevivir a su crisis de identidad, cede poder y recursos a los gobiernos locales y también a los supranacionales, y pierde capacidad para representar el interés general. Se puede acabar profundizando la crisis de legitimación del Estado nación y la necesidad cada vez mayor de establecimiento de procesos de gobernanza global.